No te preocupes: no es un curso de «catolicismo avanzado» lleno de tradiciones esotéricas del que vayan a examinarte después. La Iglesia católica explica con claridad el sentido y el uso principal de la señal de la cruz, que es el primero de los siete que presentamos aquí.
1. Comenzar el día y la oración
El Catecismo enseña que comenzamos el día, la oración y nuestras actividades con la señal de la cruz: «En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén». Así ofrecemos nuestra jornada a Dios y pedimos a Cristo la gracia de vivir como hijos del Padre, guiados por el Espíritu. Este gesto nos sostiene ante las tentaciones y las dificultades.
Catecismo de la Iglesia Católica, 2157 (síntesis)
La señal de la cruz es un misterio y un don, como los sacramentos y tantos otros aspectos de la fe y la tradición católicas. Proponemos algunas maneras de profundizar en ella, sin sustituir el significado esencial de este hermoso gesto.
En otro artículo de Catholic Reboot explicamos con detalle la historia y el uso de la señal de la cruz. Esperamos que también lo leas.
Continuemos con otras seis ideas que pueden enriquecer nuestra práctica y comprensión de este misterio.
En la misa hay numerosas ocasiones para hacer la señal de la cruz, así que empezaremos por ellas.
2. Antes de comenzar la misa
No hay una norma exacta sobre lo que hay que hacer al llegar al banco de la iglesia. Muchos se santiguan, se arrodillan y presentan sus intenciones para la misa, lo cual es una práctica excelente. Otros rezan varios padrenuestros y avemarías. Este momento permite también preparar el corazón, haciendo la señal de la cruz antes y después de la oración de rodillas.
Puedes imaginar el trazo vertical como una «I» mayúscula: en inglés, «yo», símbolo del ego. Al hacer el trazo horizontal, la tachas. Renuncias a tu ego para entregarte a Dios. No proponemos pensar así cada vez que te santiguas, pero este puede ser un buen momento para esa reflexión.
3. Al comienzo de la misa
Una de las primeras acciones de la misa es hacer la señal de la cruz junto con el sacerdote. Es un gesto comunitario que nos une, pero ¿cuál es su sentido en ese momento? Expresar que pertenecemos a Cristo. Una escena del primer episodio de The Chosen ayuda a comprenderlo: Jesús cita a Isaías cuando llama a María Magdalena hacia el final del episodio. Esta es la escena:
Ahí se ve la idea: Jesús nos llama y nosotros respondemos. Acudimos a misa y comenzamos con la señal de la cruz, aceptando su invitación. Puedes recordar esa escena cada vez que comienza la misa.
4. Al terminar la misa
La señal de la cruz del final corresponde a la del comienzo. La palabra «misa» alude al envío. Después de recibir la Eucaristía, este gesto, la bendición y la respuesta final tienen una importancia especial para los fieles. ¡Por eso no debemos irnos antes de que termine la misa!
Nos hemos reunido en la iglesia, como en un arca, saliendo del mundo para participar en el santo sacrificio y adorar. Ahora, fortalecidos, salimos de esa arca para regresar a un mundo lleno de pecado. Cada uno es enviado a una misión personal guiada por Dios. Haz la señal de la cruz y recibe fuerzas: tienes una tarea por delante.
5. Marta y María

Si necesitas recordar la historia de Marta y María —no se trata de la Virgen—, puedes leer Lucas 10,38 y siguientes. Hoy quizá nos parezca que Jesús fue duro con Marta, y es comprensible reaccionar así al principio. Pero la clave está en poner a Dios primero y amarlo con todo nuestro ser: eso hace María. Marta está ocupada en el servicio al prójimo, las «buenas obras». No son realidades separadas; una brota de la otra.
Conviene recordar siempre esta relación entre Marta y María. Algunos días nos centramos más en la oración y la contemplación, como María; otros nos dedicamos más a la caridad, como Marta. Pero incluso quienes realizaron grandes obras, como santa Teresa de Calcuta, las alimentaron con una entrega total a la oración y la Eucaristía. Primero María; después Marta.
Piénsalo así: en la misa eres como María. Al terminar y ser enviado al mundo, sigues siendo María, pero ahora actúas y eres también Marta.
¿Cómo se relaciona esto con la señal de la cruz? Basta con pensar en la dirección de los gestos. La Escritura presenta a Dios en el reino de los cielos, «arriba». El amor al prójimo se dirige a criaturas como nosotros: es «horizontal». Al santiguarte, recuerda: primero María, después Marta. Es una buena manera de orientar la vida.
6. Las dos tablas del Decálogo
Es una continuación del tema de Marta y María que nos ayuda a recordar los dos mandamientos más importantes. En Mateo 22, los fariseos ponen a prueba a Jesús preguntándole cuál es el mayor. Él responde: «Respondió Jesús : Amarás al Señor Dios tuyo de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente: — el segundo es semejante a éste, y es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos está cifrada toda la ley y los profetas.» (Mateo 22,37-40; Torres Amat).
Al examinar los diez mandamientos —que la Escritura no presenta como una lista numerada—, vemos que comienzan por el amor y el culto a Dios, el aspecto de «María», y continúan con el amor al prójimo, el de «Marta». Podemos imaginarlos en dos tablas: amar a Dios y amar al prójimo. El amor al prójimo debe brotar del amor a Dios, así que empezamos por la primera.
Piensa en el movimiento vertical de la señal de la cruz como la primera tabla: amar a Dios. Después viene el horizontal, dirigido a quienes comparten nuestra condición de criaturas: amar al prójimo.
7. La señal de la cruz al entrar y salir de casa
Una hermosa costumbre consiste en relacionar la señal de la cruz con nuestro hogar. Primero, pide la bendición de la casa. Puede hacerse mediante la bendición de Epifanía con tiza, aunque hay otras formas. Después, haz la señal de la cruz al entrar y salir.
No debe considerarse una costumbre sin importancia. Escuchemos cómo explica su valor un santo y Padre de la Iglesia:
Nunca salgas de casa sin hacer la señal de la cruz. Será para ti bastón, arma y fortaleza inexpugnable. Ni hombre ni demonio se atreverán a atacarte al verte cubierto por una armadura tan poderosa. Que esta señal te recuerde que eres un soldado dispuesto a combatir a los demonios y a luchar por la corona de justicia. ¿Acaso ignoras lo que ha hecho la cruz? Ha vencido a la muerte, destruido el pecado, vaciado el infierno, destronado a Satanás y restaurado el universo. ¿Dudarás entonces de su poder?
San Juan Crisóstomo (traducción de la cita del artículo original)
La señal de la cruz es una de nuestras armas más poderosas en la lucha constante contra el mal. Nos protege, nos recuerda a quién pertenecemos y nos fortalece.
La fórmula de la señal de la cruz sigue el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. La cita bíblica sigue la traducción católica de Félix Torres Amat. Se conserva el vídeo original en inglés.