Palabras importantes para los católicos

…Tras estos temas sobre los fundamentos de la fe católica, terminamos con una lista, siempre abierta a nuevas incorporaciones, de palabras importantes que los católicos deberían conocer.

Esta lista reúne términos utilizados al hablar de la fe católica. Algunos tienen un significado distinto en el lenguaje cotidiano; otros se entienden mal o se utilizan incorrectamente en las conversaciones sobre la fe.

Glosario de términos católicos

Accidente: en metafísica y filosofía, es una propiedad que una entidad o sustancia posee de manera contingente y sin la cual puede conservar su identidad. El accidente no afecta a su esencia. Este sentido de la palabra se utiliza ampliamente al hablar de la Eucaristía.

Adoración: oración ante el Santísimo Sacramento, ya sea ante el sagrario cerrado o ante la hostia expuesta en una custodia. Literalmente significa «hacia la boca» y suele utilizarse también como sinónimo de culto.

Limosna: dinero o alimentos que se dan a los pobres.

Amén: así sea.

Apocalipsis: significa «desvelamiento». Aunque en el uso corriente suele aludir a una catástrofe inminente, en sentido bíblico se refiere a una revelación sagrada de información o conocimiento, normalmente mediante un sueño o una visión profética.

Apóstol: quien es «enviado» para difundir un mensaje religioso.

Sucesión apostólica: cadena ininterrumpida de autoridad sacerdotal que comienza cuando Jesús designa a sus discípulos y se transmite mediante el rito de la imposición de las manos.

Arzobispo: título de los obispos que gobiernan una archidiócesis.

Archidiócesis: diócesis que comprende una ciudad mayor o una zona con una población católica numerosa. El prefijo griego indica «cabeza» o «gobernante».

Ascensión: paso directo de personas humanas al cielo.

Obispo: clérigo de alto rango, nombrado por el papa, normalmente después de muchos años de servicio como sacerdote.

Bula: declaración doctrinal o instrucción moral dirigida por un papa a todos los católicos.

Hermano: forma de referirse o dirigirse a un miembro laico de una orden religiosa católica que vive en comunidad.

Canon: del griego «regla», «norma», «modelo» o «medida». Tiene diversos usos en el lenguaje de la Iglesia. 1) El canon de la Sagrada Escritura es la lista de libros que la Iglesia reconoce como inspirados por el Espíritu Santo. 2) Antes de las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, la única plegaria eucarística utilizada universalmente en la misa latina se llamaba Canon romano.

Catecismo: resumen o compendio de la doctrina católica sobre fe y moral, redactado de forma accesible para la catequesis.

Catequista: persona, normalmente laica, formada para enseñar la doctrina y las prácticas de la Iglesia a niños o nuevos conversos.

Cardenal: obispo de una diócesis especialmente importante y asesor directo del papa.

Católica: una de las cuatro notas de la Iglesia, recogidas en el Credo de Nicea. La Iglesia es católica, es decir, universal, porque posee la plenitud de la presencia de Cristo y los medios de salvación, y porque Cristo la ha enviado en misión a todo el género humano.

Carisma: don divino recibido del Espíritu Santo, como la capacidad de realizar milagros.

Iglesia: nombre de la «convocación» o «asamblea» del pueblo que Dios ha reunido desde los confines de la tierra. En el uso cristiano tiene tres sentidos inseparables: el pueblo que Dios reúne en todo el mundo, la Iglesia particular o local —la diócesis— y la asamblea litúrgica. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y se convierte así en su Cuerpo. En el Credo (tema en inglés) profesamos que la única Iglesia de Cristo es una, santa, católica y apostólica.

Clero: quienes han sido incorporados al estado eclesiástico mediante el sacramento del Orden, por un rito de ordenación que los capacita para el ministerio de los sacramentos.

Cónclave: reunión de los cardenales católicos de todo el mundo, tras la muerte de un papa, para elegir a su sucesor. Según las normas actuales de la Iglesia, solo los cardenales menores de ochenta años pueden participar como electores.

Consubstanciación: presencia añadida del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el pan y el vino ofrecidos en la Eucaristía. La doctrina católica afirma que, pese a las apariencias, el cambio del pan y del vino es físico —transubstancial—. La teología de la Reforma sostiene que el Cuerpo y la Sangre de Cristo se hacen presentes en el pan y el vino, pero que estos también permanecen —consubstanciación—.

Culto: creencias y prácticas vinculadas a la veneración de un santo concreto o de un ser sobrenatural.

Diácono: en la Iglesia católica, el diaconado es el primero de los tres grados del ministerio ordenado. Quienes se preparan para el sacerdocio son diáconos transitorios; quienes no prevén ser ordenados sacerdotes son diáconos permanentes. Los hombres casados pueden ser ordenados diáconos permanentes, pero quienes se preparan para ser sacerdotes deben ser solteros y comprometerse al celibato de por vida.

Diócesis: Iglesia particular; división territorial ordinaria de la Iglesia, presidida por un obispo. La diócesis principal de un grupo de diócesis se llama archidiócesis.

Discípulo: seguidor o alumno de un maestro.

Discernimiento: proceso por el que descubrimos la voluntad de Dios para nosotros.

Doctrina: enseñanza de la Iglesia.

Dogma: enseñanza de la Iglesia que debe aceptarse como condición para permanecer en plena comunión con ella.

Eclesiástico: relativo a la Iglesia o a su clero.

Ecuménico: orientado a una mayor cooperación y unidad entre las distintas ramas del cristianismo.

Encíclica: declaración formal del papa dirigida a los obispos, a menudo sobre cuestiones doctrinales.

Episcopal: relativo a un obispo o a un grupo de obispos, o a una forma de gobierno eclesial en la que los obispos ordenados ejercen la autoridad.

Epístola: del griego «carta». Designa los veintiún libros del Nuevo Testamento escritos como cartas para instruir y animar a los miembros de la Iglesia primitiva.

Eucaristía: acción ritual y sacramental de gracias a Dios que constituye la principal celebración litúrgica cristiana y la comunión en el misterio pascual de Cristo. Esta acción litúrgica se conoce también tradicionalmente como el santo sacrificio de la misa (tema en inglés). Es uno de los siete sacramentos de la Iglesia y completa la iniciación cristiana. La celebración dominical de la Eucaristía ocupa el centro de la vida de la Iglesia.

Evangelista: cada uno de los cuatro autores a quienes se atribuyen los Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. También se llama así a quien trabaja activamente por difundir y promover la fe cristiana.

Exégesis: explicación o interpretación, especialmente de los textos de las Escrituras.

Padre: forma de referirse o dirigirse a un sacerdote católico.

Evangelios: la «buena noticia» de la misericordia y el amor de Dios, revelados en la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. Los apóstoles y, tras ellos, la Iglesia están llamados a anunciarla al mundo entero. El Evangelio se transmite en la Tradición apostólica como fuente de toda verdad salvífica y norma moral. Los cuatro Evangelios son los libros escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Su centro es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado: su vida, sus enseñanzas, su pasión y glorificación, y los comienzos de su Iglesia bajo la guía del Espíritu Santo.

Jerarquía: en el uso católico suele designar colectivamente a los obispos del mundo o de una región. En sentido técnico también puede abarcar a todos los ordenados: diáconos, sacerdotes y obispos. En el derecho canónico de las Iglesias católicas orientales, «jerarcas» es un término habitual para referirse a los obispos al describir su autoridad o función conjunta.

Herejía: negación obstinada, después del Bautismo, de una verdad que debe creerse con fe divina y católica.

Hermenéutica: teoría y metodología de la interpretación, especialmente de textos bíblicos, sapienciales y filosóficos.

Laicado: miembros de la Iglesia que no pertenecen al clero.

Liturgia: término general para los actos oficiales de culto de la Iglesia. Incluye la misa —también llamada liturgia eucarística—, los demás sacramentos y la Liturgia de las Horas, con las oraciones oficiales que rezan los sacerdotes y otros fieles para santificar las distintas partes del día.

Misa: Eucaristía o principal celebración sacramental de la Iglesia, instituida por Jesús en la Última Cena. En ella se renueva y realiza el misterio de nuestra salvación mediante la participación en la muerte sacrificial y la gloriosa resurrección de Cristo. La misa renueva el sacrificio pascual de Cristo como sacrificio ofrecido por la Iglesia. Su nombre procede del latín missa, relacionado con la «misión» o el «envío» que concluye la celebración: Ite, missa est.

Ministerio: término amplio que designa cualquier actividad orientada a la salvación de las almas. Incluye ministerios ordenados, como presidir la liturgia y administrar los sacramentos, y servicios laicales, como enseñar la fe a los niños, atender a los pobres, visitar a los enfermos o servir en la misa como monaguillo, lector o responsable de música.

Misal: libro que contiene los textos utilizados en la misa católica a lo largo del año.

Cuerpo Místico: unión mística de todos los cristianos en un cuerpo espiritual cuya cabeza es Jesucristo.

Ordinario: obispo diocesano o equivalente, su vicario general o episcopal, o superior mayor de una orden, congregación o sociedad religiosa clerical. Es quien posee autoridad ordinaria, según el derecho de la Iglesia, sobre un grupo de clérigos, determinados asuntos pastorales de una zona o los miembros de un instituto religioso.

Ortodoxo: conforme con las enseñanzas establecidas.

Pascual / misterio pascual: obra redentora de Cristo, realizada principalmente mediante su pasión, muerte, resurrección y gloriosa ascensión: al morir destruyó nuestra muerte y al resucitar restauró nuestra vida.

Párroco: sacerdote encargado de una parroquia o comunidad católica. Tiene la responsabilidad de administrar los sacramentos, enseñar la doctrina de la Iglesia y prestar otros servicios a los fieles.

Recapitulación: designa tanto a Cristo como cabeza de su Cuerpo, la Iglesia, como la unidad de todas las cosas, de todo el cosmos, bajo Cristo.

Reconciliación: celebración sacramental en la que, por la misericordia y el perdón de Dios, el pecador se reconcilia con Él y con la Iglesia, Cuerpo de Cristo herido por el pecado.

Arrepentirse: el término griego metanoia expresa un cambio de mentalidad, una reorientación, una transformación profunda de la manera de ver el mundo y de verse a uno mismo, y una nueva forma de amar a los demás y a Dios.

Revelación: comunicación de Dios mismo, por la que da a conocer el misterio de su plan divino. Este don se realiza mediante hechos y palabras a lo largo del tiempo y alcanza su plenitud en el envío de su propio Hijo divino, Jesucristo.

Sacramentales: signos sagrados instituidos por la Iglesia para prepararnos a recibir el fruto de los sacramentos y santificar las distintas circunstancias de la vida.

Sacramentos: los católicos, al igual que los cristianos ortodoxos, creen que hay siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Matrimonio, Orden y Unción de los enfermos. Los tres primeros se llaman sacramentos de la iniciación cristiana. En las tradiciones católicas orientales y ortodoxas se administran juntos en la infancia. En el rito latino, el Bautismo se administra a los niños pequeños, mientras que la primera recepción de la Eucaristía —la primera comunión— y la Confirmación suelen posponerse hasta el uso de razón, situado generalmente hacia los siete años. Los católicos orientales y los ortodoxos suelen llamar «crismación» a la Confirmación. La Penitencia se llama también sacramento de la Reconciliación. La Unción de los enfermos se llamaba antes «extremaunción», cuando se administraba solo a personas gravemente enfermas o en peligro de muerte; ahora puede administrarse a quien padece una enfermedad seria o crónica.

Cisma: división, especialmente entre facciones enfrentadas.

Escrúpulos: estado espiritual y psicológico de quien cree erróneamente ser culpable de pecado mortal y, por tanto, considera que rara vez se encuentra en estado de gracia.

Sede: otro nombre para una diócesis o archidiócesis. Aparece en expresiones como Santa Sede, sede titular, sede metropolitana, sede sufragánea o ciudad sede. La ciudad sede es aquella que da nombre a la diócesis o archidiócesis.

Hermana: forma de referirse o dirigirse a una religiosa católica.

Evangelios sinópticos: «ver con una misma mirada». Mateo, Marcos y Lucas ofrecen una visión común de Jesús y por ello se llaman sinópticos.

Diezmo: entrega de una parte de los ingresos, el diez por ciento, como ofrenda a la iglesia local.

Transubstanciación: término escolástico que designa la singular conversión del pan y del vino eucarísticos en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por la consagración, toda la sustancia del pan se convierte en la sustancia del Cuerpo de Cristo y toda la sustancia del vino en su Sangre, aunque permanezcan las apariencias o «especies» del pan y del vino.

Triduo: procede del latín triduum, de tris, «tres», y dies, «día». El Triduo Pascual es una gran celebración de los últimos tres días de la vida de Jesús en la tierra, de su pasión y resurrección, cuando el Cordero de Dios entregó su vida para expiar nuestros pecados.

Vísperas: oración de la tarde, parte de la Liturgia de las Horas: la serie de salmos, oraciones y lecturas para distintos momentos del día que los sacerdotes y diáconos católicos deben rezar diariamente. A menudo, un nuevo obispo presenta su carta de nombramiento a los sacerdotes de la diócesis durante unas vísperas celebradas en la catedral.

A continuación… Utilizad el menú superior para seguir aprendiendo sobre el catolicismo en la siguiente sección, «El culto católico».

Fin de los temas «Fundamentos de la fe católica»

Lecturas recomendadas

Catholic Dictionary: An Abridged and Updated Edition of Modern Catholic Dictionary, de John Hardon (en inglés).

Bible in Translation, de Bruce M. Metzger (en inglés).

Imagen de cabecera

En el siglo XIII, santo Tomás ejerció como sacerdote católico en Italia. Se crio en una familia noble y, a los cinco años, ingresó en la célebre abadía benedictina de Montecassino, cerca de Roma. Se esperaba que llegara a ser su abad, un cargo muy importante que habría acrecentado el prestigio de su familia.

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